93 119 95 85
Truca'ns

Los mejores tratamientos contra el envejecimiento facial

10/12/2018
rejuvenecimiento facial

Las arrugas son el primer indicio de que el envejecimiento llama a nuestra puerta. Pero nuestra piel empezó a envejecer mucho antes de que fueran tan evidentes a simple vista. Alrededor de los 25 años aparecen los primeros signos del paso del tiempo en forma de líneas finas, pérdida de uniformidad del tono y pequeños cambios en la superficies de la piel. La medicina estética ofrece tratamientos para mejorar y ralentizar este envejecimiento, pero sin duda la prevención es la mejor de las bazas que podemos jugar.

Pero ¿por qué envejece nuestra piel?

Uno de los últimos estudios aseguran que una de las causas por las que nuestro cutis envejece es porque las células “olvidan” su función. Y esta disfunción vendría marcada por factores genéticos, principalemente.

Contra ello no podemos hacer demasiado. Pero existen muchos otros factores externos con los que sí podemos trabajar y que marcarán una gran diferencia entre cómo podríamos envejecer y cómo envejecemos realmente: el exceso o falta de sol, la contaminación ambiental, el consumo de tabaco, la alimentación, el ambiente en el que nos movemos (aire acondicionado o calefacción excesivos, sequedad o humedad ambiental, etc.), el estrés y el descanso, así como la falta de cuidado de la piel, son aspectos que podríamos controlar para conseguir una piel sana y con un envejecimiento más lento.

Cómo combatir los signos de envejecimiento

Existen tres signos principales que delatan el paso del tiempo en nuestra piel: las arrugas, la pérdida de volumen y la pérdida de densidad. Pero otros como la falta de uniformidad de la piel (manchas, aspecto rugosos, etc.), de luminosidad o una expresión enfadada también son aspectos que atribuyen años a nuestro rostro.

La medicina estética puede ayudarnos no solo a corregir los efectos del envejecimiento en nuestra piel, sino también a prevenirlos y a ralentizarlos, pues una piel mal cuidada envejecerá más rápidamente que otra con mejores atenciones.

En este post te explicamos cuáles son los principales signos de envejecimiento y cómo la medicina estética puede plantarles cara.

Las arrugas de expresión:

Aparecen como consecuencia de la repetición inconsciente de ciertos gestos que suelen acompañarnos durante toda nuestra vida. Pero cuando estas arrugas se hacen más profundas y se dan en la frente y el entrecejo, nos otorgan un aspecto de enfadado o preocupación constantes. En estos casos, el tratamiento con botox ayuda a relajar la frente, dando al rostro un aspecto más despejado y jovial. Además, evita que las arrugas se pronuncien más con los años sin perder expresividad.

Aunque muchas personas suelen recurrir a este tratamiento cuando el paso del tiempo es muy evidente, sería aconsejable hacerlo cuando las arrugas son aún incipientes, pues de esta manera evitan que se pronuncien más y que el rostro mantenga un aspecto joven durante más tiempo.

Las arrugas faciales:

A partir de los 25 notamos dónde aparecerán, pero la piel aún tiene capacidad para recuperarse. Por ello no es hasta los 35 o 40 años cuando empiezan a apoderase de nuestro rostro si somos mujeres y a partir de los 45 si somos hombres. Esto sucede por las diferencias entre la piel de ellas y ellos, pero de la misma manera que en las mujeres la aparición es temprana y de forma paulatina, en el varón es más tardía, pero también más brusca y pronunciada.

Cuando aparecen de manera generalizada en todo el rostro el peeling médico laboral o el láser facial pueden ser una buena alternativa. Mientras que el peeling está especialmente indicado para el tratamiento médico de las arrugas finas y suaves de todo el rostro (aunque las más profundas también mejoran notablemente); el láser nos permite atenuar sensiblemente las arrugas más localizadas como las patas de gallo, las de expresión, las del párpado inferior o alrededor de la boca (peribucales).

Sin embargo, cuando son muy localizadas y pronunciadas, los rellenos faciales, preferiblemente a partir de ácido hialurónico, consiguen disimularlas reponiendo el volumen perdido y, por tanto, evitando que se pronuncien más. Los rellenos faciales están especialmente indicados para atenuar las arrugas verticales a ambos lados de la boca y que nos otorgan un aspecto de “boca de marioneta”.

La pérdida de volumen o flacidez:

La piel laxa tiene como consecuencia el descolgamiento del contorno del rostro. Existen muchos grados de flacidez, pero se evidencia especialmente al sobrepasar la barrera de los 40. Y es que, a partir de los 30 años, el cuerpo ralentiza su producción de colágeno y elastina, encargados de aportar jugosidad, elasticidad y firmeza a la piel. Todo ello se va traduciendo en una pérdida del tono del cutis y de la deficinión de los rasgos faciales. El tratamiento con hilos tensores PDO, conocido popularmente como lifting sin cirugía, permite redibujar el contorno facial. Se aplica en mejillas, contorno mandibular, papada, cuello y zona peribucal y consiste en introducir, mediante una aguja fina debajo la dermis, estos hilos reabsorbibles que activan los fibroblastos y que ayundan a generar colágeno propio. De esta manera, se redefine el contorno mandibular dando al óvalo facial un aspecto fresco y joven, pero además permite elevar la cola de las cejas, reposicionar las mejillas, reafirmar el cuello o mejorar las arrugas de expresión. Todo ello confiere al rostro un aspecto más vital, luminoso y rejuvenecido.

Falta de luminosidad:

Con los años la frescura del rostro se pierde, lo que conlleva un cutis apagado, ajado, con poca vitalidad. La mesoterapia de vitaminas consiste en microinyecciones superficiales de distintos principios activos (ácido hialurónico, vitaminas (principalmente A, C y E) y otros complejos esenciales) que nutren la piel desde el interior. La mesoterapia de vitaminas estimula la hidratación de las capas más internas de la piel y la formación de colágeno y elastina, con lo que se consigue una piel mucho más luminosa y rejuvenecida, al tiempo que más tersa y con menos flacidez. Suelen ser necesarias 2-4 sesiones, una cada 15 días y después una cada dos meses de mantenimiento.

La pérdida de densidad:

Aparece cuando la estructura de la piel está deteriorada. El resultado es un cutis más fino, menos denso, pues ha perdido parte de su grasa y de la estructura que lo sostiene. En estos casos, el tratamiento con PRP, conocido popularmente como factores de crecimiento, repara y regenera los tejidos desde el interior mediante la activación de fibroblastos. Para ello, utiliza el propio organismo, a través de la extracción de sangre del propio paciente, de donde se extraerá el plasma rico en plaquetas que después se inyectará en todo el rostro mediate microagujas.

Posted in Blog, Medicina estética by dlclinicsgranollers

Leave a Comment